DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Persecución

Día 271

“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán...” (Juan 15:20. Leer también vv. 21-22).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 10:24-25; Juan 14:26-27; Romanos 1:20-21; 1 Tesalonicenses 2:15-16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús declara: “El siervo no es mayor que su señor”. Aquí no sólo vemos el establecimiento de un orden jerárquico entre siervo y señor.

Esa frase tiene que ver con la experiencia del “maestro” en relación con su pupilo. El pupilo debe experimentar en carne propia muchas de las experiencias de su maestro para entender sus enseñanzas y saber cómo actuar cuando sea necesario. Esto es cierto especialmente en cuanto a la persecución y sufrimiento: “también a vosotros os perseguirán”.

Pero no sólo en cuanto al sufrimiento, sino también en cuanto a la autoridad que en sí lleva la palabra de Dios. El discípulo tendrá autoridad para predicar la Palabra: “si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”.

La persecución en diferentes niveles y en diferentes circunstancias según los tiempos, alcanzará a todo creyente: “He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:32-33).

La persecución alcanza a los cristianos debido al pecado. La gente está ciega y quiere perseguir a Dios, pues constantemente a través de nuestro testimonio, Dios les habla de sus malos caminos. La reacción contra nosotros, realmente es contra Dios que les está dando convicción de pecado: “Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (v. 21).