DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


De esclavos a amigos, ¡y verdadero amigo!

Día 268

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15:13-15).
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Lecturas adicionales:

    Proverbios 17:17; Juan 8:35-36; Gálatas 6:1-7; Santiago 2:23; 4:4.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Un nuevo concepto se presenta en el capítulo: el del amigo.

Jesús explica lo que es un verdadero amigo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Esta norma para la amistad es muy alta, ¿quién califica como amigo?

Jesús está en la última semana de su vida terrenal, y está tratando de presentar a los discípulos qué es ser el “verdadero amigo”: “uno [que pone]... su vida por sus amigos”.

Unos días después, Jesús pone su vida por ellos en la cruz del Calvario, cumpliendo su profecía: ¡“Vosotros sois mis amigos”!

¿Cómo podemos responder ante tan costosa y amorosa amistad?

La única manera de corresponderle a Jesús es amándolo con todas nuestras fuerzas y amando a nuestro prójimo y sirviéndole como Jesús lo hizo. Llevando al prójimo a Jesús y enseñándoles todo lo que Él nos ha enseñado.

Así como Jesús decidió dar su vida por nosotros, debemos morir a nosotros y dar de nuestro tiempo, trabajo y amor para que otros también puedan amarlo.

Día a día necesitamos estar en contacto con Dios a través de la oración y conociendo más y más su santa Palabra. En 1 Pedro 2:2-3 se nos dice: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor”.

Ahora al crecer como amigos ya no somos más esclavos. Ahora Él nos da los secretos del Reino y de la vida abundante: “... pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.