DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Dios desea nuestro bienestar

Día 267

“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:11-12).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 12:7, 12, 18; 28:47; Salmos 1:1-3; Jeremías 29:11-12.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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 Los resultados de creerle a Dios y obedecer sus mandamientos es siempre para nuestro bienestar y no para hacernos la vida difícil. Leemos en 1 Juan 5:3: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”.

Deuteronomio 30:11-14: “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”.

Conocemos bien la promesa que encontramos en Josué 1:8 que dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Dios quiere que nos alegremos en Él. Deuteronomio 16:11 dice: “Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner allí su nombre”.

Esto nos lleva a Filipenses 4:4. Aquí se encontraba el apóstol Pablo en prisión y aún así nos escribe: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!”