DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Cómo pedir

Día 265

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:7-8).
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Lecturas adicionales:

    Job 22:25-28; Salmos 37:4-5; Isaías 58:8-9; 1 Juan 5:14-15.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Permanecer en Jesús glorifica a Dios. Estar íntimamente relacionado con Él, a través de su Palabra (“mis palabras permanecen en vosotros) le demostrará al mundo quién es el Dios verdadero, el Dios del universo: “... Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre...” (Lucas 11:2). Ningún seguidor de Jesús debería no saber de memoria esta oración que nos enseñó Jesús.

Todo lo que pedimos debe ser según la voluntad de Dios: “si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”.

Jesús también nos hizo una petición: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38). ¡Hay muchas personas que todavía necesitan conocer a Jesús! Esta es una petición de sacrificio, pues estamos pensando en otros y en cómo poder servirles.

Cuando pidamos, pidamos “fruto” (el fruto del Espíritu); “más fruto” (que Dios nos dé discípulos en quiénes invertir nuestra vida); “mucho fruto” (que los discípulos que Dios nos confió den fruto, multiplicando así nuestro ministerio): “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto”.

El fruto del Espíritu (véase Gálatas 5:22-23), más ser discípulo (permanecer en Cristo), más llevar su vida a otros (discipulando), nos identifica como verdaderos seguidores de Cristo: “Y seáis así mis discípulos”.

Según Santiago, muchos piden y no reciben, pues piden “mal, para gastar en [sus] deleites” (Santiago 4:3). Nuestro deleite debe ser Jehová, entonces, “él... concederá las peticiones” de nuestro corazón (Salmos 37:4), pues pedimos para glorificarlo a Él, no para exaltar nuestro ego.