DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Podando, podando, podando

Día 261

“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:2-3).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 8:3; Proverbios 3:12; Isaías 55:11; Lucas 11:18; Romanos 10:17; Efesios 6:17-18; 2 Timoteo 2:9.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La declaración “vosotros estáis limpios”, pudiera traducirse, “vosotros estáis podados”.

Al estar los discípulos “podados”, están listos para recibir el fruto del Espíritu de Dios, y dar más fruto, y aun mucho fruto.

La declaración de Jesús: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”, muestra el poder de la palabra de Jesús.

Desde el libro de Génesis vemos el poder de la palabra de Dios: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Por su palabra también creó los cielos… Con su palabra sanó enfermos, resucitó muertos, expulsó demonios, calmó tormentas y limpió nuestro corazón.

Unos días después de esta declaración, los discípulos recibirían la limpieza del sacrificio de Cristo a través de su sangre preciosa.

Aunque Jesús declaró a los discípulos limpios, “podados”, esto no significó que no necesitaran una nueva poda.

Los discípulos fueron lavados por la sangre de Cristo, también fueron purificados por el Espíritu Santo el día de Pentecostés, pero necesitaron seguir siendo “podados” a medida que vivían en un mundo pagano, egoísta y contaminante.

Hoy debemos ser podados a diario por la Palabra. Podados de actitudes adversas al carácter de Cristo. Podados por negligencia a hacer el bien que debemos hacer. Esto implica disciplina, en ocasiones castigo y algo de dolor.

Exponernos a diario a su Palabra, es exponernos a diario a ser podados, por lo tanto, a ser capacitados para dar fruto, más fruto, mucho fruto y fruto que permanece.