DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Fruto y más fruto

Día 260

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Juan 15:1-2).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 7:16-17; Marcos 11:13-14; Lucas 8:18; Gálatas 5:22-23; Efesios 5:26-27; Tito 3:4-6; 1 Juan 1:7.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Juan 15:2 presenta una de las actividades del Padre celestial como labrador.

El Padre nos injertó en Jesús (“la vid verdadera”) con el propósito de dar fruto.

El Padre quiere que todo el poder de Jesús fluya a través del Espíritu Santo en nuestra vida.

Así como un jardinero poda sus plantas, el Padre constantemente nos “limpiará”.

Él comienza limpiándonos de los pecados al salvarnos. Después nos limpia de la disposición a pecar, de la naturaleza del pecado al santificarnos por completo. Pero allí no termina su obra de gracia, Él continúa... “... transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

Jesús habla en Juan 15:2 de dos tipos de fruto: (1) El “fruto” del Espíritu Santo (ver Gálatas 5:22-23); y de “más frutos”, personas que estamos discipulando para que den fruto.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará”. Examinémonos delante de Dios. ¿Cuáles son mis frutos? Aquí vemos que el fruto que llevemos es en Cristo. No a través de nuestras fuerzas y capacidades, sino en Cristo. Y lo segundo, que si no damos fruto nos quitará.

Mateo 21:43 dice: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”.

Permanezcamos en Cristo y pidamos la llenura y los frutos del Espíritu Santo para que Jesús mismo lleve fruto en abundancia a través de nosotros. Jesús lo quiere hacer a través de nosotros. Él está de nuestro lado y hay muchas personas listas y necesitadas del amor y salvación de nuestro Señor Jesús.