DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Separación completa de las tinieblas

Día 258

“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Juan 14:30-31).
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Lecturas adicionales:

    1 Samuel 15:23; 1 Corintios 10:12-14; Efesios 2:1-3; 6:12-13; Santiago 4:7-8.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús dijo: “... viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. Jesús no tiene nada que ver con Satanás ni con las tinieblas.

Jesús es la luz del mundo y vino “para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte...” (Lucas 1:79).

Juan dice: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Jesús vino [paráfrasis]: “para abrir nuestros ojos, para que nos convirtamos de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para recibir, por la fe que es en Jesús, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

 “… Porque viene el príncipe de este mundo…” Pedro escribe: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe...” (1 Pedro 5:8-9).

El diablo quiere "hurtar, matar y destruir" nuestra vida, familia, iglesia, nación. Satanás quiere “devorar” a todo aquel que tenga su mente adormecida ya sea por sus posesiones, metas, hábitos, pecados y tentaciones.

Cuando Satanás nos tienta, el consejo de Jesús es: “él nada tiene en mí... Levantaos, vamos de aquí”. Así lo hizo José en el relato de Génesis 39 ante la apelación seductora de la esposa de Potifar. No podemos jugar cuando se acerca el “león rugiente”.

Debemos ocuparnos y concentrarnos en hacer la voluntad del Padre: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago” (v. 31).