DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


PAZ, la verdadera paz

Día 256

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (Juan 14:27).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 9:6-7; Juan 10:10; Romanos 12:18-19; Filipenses 4:7; Hebreos 4:12; 13:20-21; 1 Pedro 5:7-8.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Paz real es obedecer radicalmente lo que Jesús nos ha enseñado. Paz no es un sentimiento, es la certeza de una relación integra e íntima con Dios a través de Jesús.

En momentos de angustia en que no podemos sentir esa paz, es cuando debemos buscar a Jesús y tomar nuestra cruz y cuando empezamos a buscar su Reino y a obedecer sus mandatos, aun en contra de lo que sentimos o creemos, nos llenamos de su paz.

Cuando andamos con Jesús haciendo la voluntad del Padre, obtenemos esa paz que Jesús nos prometió.

¡Qué promesa tan linda! “La paz os dejo, mi paz os doy”. Paz es más que la ausencia de conflictos, es unidad de propósito. Jesús, el Espíritu Santo y el Padre, tienen unidad de propósito.

Jesús dice: “La paz”, “mi paz os doy”. Es la única paz real: Su paz. ¡Es paz incomparable!

Jesús inmediatamente dice: que el mundo trata de darnos y ofrecernos algo que llama “paz”, pero que no lo es. Jesús dice: “Yo no os la doy como el mundo la da”.

El mundo ofrece “paz” a través de diferentes maneras, sustancias, amistades, modas, música, sentimientos de confort, placeres de toda clase, fama, recreación. Nada de eso es paz real ni duradera. Jesús y solamente Él es la paz verdadera.

Por lo tanto, “no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.

El diablo merodea como león rugiente “para hurtar, matar y destruir” nuestra vida y paz. El Consolador, nos recuerda “todo lo que Jesús nos ha dicho”, ayudándonos a echar toda nuestra “ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7).