DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Agentes de qué?

Día 252

"Lleno de gracia y de verdad... Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Juan 1:14, 16-17).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 37:31; Jeremías 31:32-34; Mateo 5:15-18; Hechos 4:12; Romanos 10:13; 6:1-2; 15; 2 Corintios 5:18-21; Filipenses 2:13; 1 Tesalonicenses 5:24.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Juan relata que Jesús está lleno de gracia y verdad, y que solo a través de Jesucristo, éstas pueden ser conocidas. Que podemos estar llenos de Él, y por lo tanto estar llenos de gracia y verdad.

Jesús en mí, me convierte en agente de gracia y verdad. La condición para ser su embajador, su agente, es estar lleno de Él; es decir, de gracia y verdad.

En la Biblia hay dos períodos. El período de la gracia y el período de la ley. El período de la ley se inauguró a través de Moisés en el Monte Sinaí. El período de la gracia se inauguró a través de Jesucristo.

El período de la ley no ha desaparecido (la ley moral, no la ley ceremonial de Israel), aún sigue vigente.

El asunto no es cumplir o no cumplir la ley. La ley se debe cumplir. La diferencia es que ahora al morar Jesús en nosotros, estamos capacitados desde adentro para cumplir la ley, a través del nuevo pacto, sellado con el sacrificio y derramamiento de la sangre del Señor Jesucristo en el Calvario. Él es el que produce en mí el hacer como el querer. Él es fiel, el cual me llama, y también cumplirá la ley si vivo a través de su poder, su Espíritu.

Es imposible lograrlo por nosotros mismos, necesitamos estar en continuo contacto con Dios y lleno del Espíritu Santo para que juntos podamos cumplir nuestra misión.

Al no tener que preocuparme por el cumplimiento de la ley (pues Él en mí cumple este requisito), entonces quedo libre para ser un embajador, un agente de la gracia y del amor de Dios. No lo hacemos por deber, lo hacemos por amor.