DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Entregando nuestros discípulos a Jesús

Día 25

“El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús” (Juan 1:35-37).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 45:22; Zacarías 8:21; Hechos 18:24-25; Romanos 10:17; Efesios 4:29; Hebreos 12:2; 1 Juan 1:1; Apocalipsis 22:17
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Juan el Bautista definitivamente era un líder. La Biblia nos dice que él tenía discípulos. Tenía seguidores fi eles que querían aprender de él. De hecho, posiblemente, vemos a uno de los discípulos de sus discípulos en Hechos 18:25- 26, Apolos. Una persona elocuente e instruida en el camino del Señor.

Un líder pasa tiempo con sus discípulos. Es seguro que el tema de la conversación de Juan el Bautista fue el de haber conocido personalmente a Jesús, y ver cómo el Espíritu Santo se había posado sobre Él; de la voz que se oyó del cielo; de la confirmación de lo que el Padre le había comunicado a Él. ¡Su fe lo llevó a ver el cumplimiento de la promesa!

Una palabra clave en este pasaje es “mirando a”, que pudiera traducirse concentrándose en, o mirando con atención. Juan el Bautista tenía sus ojos puestos en Jesús. Quería saber más de Él. Quería ser como Él.

Los comentaristas dicen que los dos discípulos que estaban con Juan el Bautista eran Andrés y Juan el apóstol.

Juan el Bautista le dice a sus discípulos: “Síganlo a Él, no a mí”. “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Juan los animó a ir con Jesús. Ahora, Juan el Bautista debía decrecer, y Jesús debía ser el personaje principal.

Nuestra tarea es decrecer, y permitir que el centro de nuestro ministerio sea Jesús. Para Él ministramos y trabajamos, no hay otra razón de ser.

Habremos terminado nuestra tarea, cuando entreguemos nuestros discípulos a Jesús para que ellos sigan a Jesús. “Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús” (v. 37).