DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Identidad radical

Día 249

“... Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”. (Juan 14:10. Leer también vv. 11-12).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 26:42; 6:9-10; Juan 5:19; 5:30; 8:28; Hebreos 2:2-4.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús no hacía nada por su “propia cuenta”. Todo lo que Él hacía, era “el Padre que mora en mí, él hace las obras”. Jesús tenía dominio propio. Su dominio era permitirle que el Padre hiciera “las obras”. ¡Bendita dependencia!

Jesús tenía tal identidad con el Padre que podía declarar: “que yo soy en el Padre, y el Padre en mí”. Eran uno. En Juan 17 Jesús ora para que seamos uno con el Padre y con el Hijo.

Toda su vida, sus palabras, lo que hacía, sus actitudes, sus intenciones eran demostradas por “las mismas obras” que Él hacía. En la gran comisión Él nos pide que hagamos discípulos, enseñándoles “a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes” (Mateo 28:20, DHH). ¿Cómo podemos enseñarles a otros a obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado si no estamos obedeciéndole a Él?

¿Qué sucedería hoy en mi vida, si yo viviera “en Cristo” como Cristo, vivía “en el Padre”? ¿Cuál sería el resultado de una entrega total a las actitudes, palabras e intenciones de Cristo? ¿Cuál sería el impacto en mis hijos, en mi esposa, en mis familiares, en mis vecinos, en mis compañeros de trabajo o escuela?

El resultado sería increíble: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará” (v. 12). ¡Bendita promesa!

Creer en Jesús es estar dispuesto a abandonarse por completo en Él, a depender de Él. El resto de los capítulos 14-16 del Evangelio según San Juan presenta el discurso del Espíritu Santo. Allí está la clave de cómo identificarse por completo en Jesús, o estar “en Jesús” o “en el Padre”.