DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Seguridad y compañía

Día 247

"Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14:3).
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Lecturas adicionales:

    1 Tesalonicenses 4:15-18; Hebreos 9:28; Apocalipsis 21:22-23.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La tumba no encerró a Jesucristo. Él resucitó, y está sentado a la derecha de Dios, preparando lugar para nosotros. Su promesa es: "y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis".

La clave de su venida fue su vida en la tierra haciendo la obra necesaria para prepararnos para morar en Él, desde ahora y para siempre. La morada no se inicia con la muerte física, se inicia con su vida en nosotros.

¿Cómo prepara Él un lugar para nosotros? ¿Cómo nos prepara para el lugar que Él tiene para nosotros? Lo hace a través de vivir EN nosotros, al llenarnos con su Espíritu Santo.

La clave es vivir dónde Él está, y permitir que nos tome para Él mismo: “Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:5-6).

En la carta de los Efesios nos dice: “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:6). Literalmente ya estamos morando con Él. Pablo usa muchas veces en sus cartas la expresión, “en Cristo”, “en Él”. Su palabra es clara: “y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

La segunda venida para los creyentes es simplemente la continuación de lo que ya ha estado sucediendo en la vida cotidiana. Es el cumplimiento de la promesa de SEGURIDAD Y COMPAÑÍA presente y eterna: “... he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20).