DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Valiente, orgulloso?

Día 241

“Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces” (Juan 13:36-38).
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Lecturas adicionales:

    Hechos 1:8; Romanos 14:17; 1 Corintios 1:30; Filipenses 3:10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La pregunta de Pedro: “Señor, ¿a dónde vas?” “¿Por qué no te puedo seguir ahora?” y su afirmación: Mi vida pondré por ti” muestra que Pedro amaba a su Maestro, pero su amor era de admiración. Era un amor basado en lealtad partidaria.

La respuesta de Jesús: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después... ¿Tu vida pondrás por mí?”, demuestra que Pedro no está dispuesto a tomar la cruz y seguir a Jesús.

Jesús, le dice: “De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces”. Pedro no estaba listo para la primera prueba de fuego como seguidor de Jesús. Él vivía por sus fuerzas y emociones. Éstas nunca nos sostendrán en el momento de la prueba y la tentación.

Jesús, llenándonos con su Espíritu, puede darnos la fuerza para vivir en medio de situaciones imposibles, en tiempos de mucha tristeza, de rechazo y de pruebas. Jesús llenándonos es nuestra vida, nuestro poder y nuestra fortaleza.

La fuerza de voluntad, la disciplina, el autocontrol aunque son elementos indispensables para la vida recta y para afirmar los valores cristianos, no son suficientes para cumplir el llamado de Dios de vivir en su poder.

Pedro cumplió las palabras de Jesús: “¿Tu vida pondrás por mí?” Después del día de Pentecostés Pedro dejó su miedo, la búsqueda de poder y de querer ser el número uno. Él se convirtió en el escritor de 1 y 2 de Pedro, y estuvo dispuesto a morir físicamente en una cruz por cumplir la misión de su Señor. ¡La llenura con el Espíritu Santo hace la diferencia!