DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El amor de Dios, nuestra identidad

Día 240

"Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:33-35).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 6:6-9; Mateo 20:24-28; Lucas 24:49; Romanos 5:5; 1 Juan 4:8; Judas 1:21.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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“A donde yo voy, vosotros no podéis ir”. ¿A qué se refiere Jesús? A ir a la cruz. “Pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir”.

Los discípulos experimentaron la CRUZ el día de Pentecostés. Allí murieron a su pretensión de poder, posición; a la crítica de otros y la falta de perdón. Tenían un amor supremo para su vida, y era amor por sí mismos.

Jesús les da “un mandamiento nuevo... Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”.

El día de Pentecostés, los discípulos murieron a amarse a ellos mismos y fueron llenos del amor de Dios.

Ese amor divino, llenándonos, es nuestra identidad. Nuestro distintivo no es una estrategia, una moda de alabanza o adoración, una insignia o un dicho. Nuestro distintivo es el amor: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

La vida cristiana comienza con perdón, después con limpieza, la pureza de nuestras motivaciones por medio del bautismo con el Espíritu Santo. Es entonces que de un corazón puro y lleno con el Espíritu Santo fluye a otros el amor de Dios.

El corazón lleno del amor de Dios nos da pasión por otros, no sólo por su salvación espiritual sino por cubrir sus necesidades físicas, emocionales y materiales.Es una iglesia llena del Espíritu Santo la que será conocida por nuestras familias, vecinos y familiares: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.