DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Ser y hacer con el ejemplo

Día 238

“... Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros...” (Juan 13:12-17).
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Lecturas adicionales:

    1 Crónicas 29:14-19; Tito 3:4-5.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Cómo contestaríamos la pregunta de Jesús a sus discípulos inmediatamente después que les lavó los pies? “¿Sabéis lo que os he hecho?” ¿Es hoy esta pregunta pertinente para nosotros, su iglesia?

Jesús hace la pregunta y él mismo la contesta: No hay niveles en el reino para el servicio: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies”. Al pie de la cruz todos somos iguales. Somos pecadores limpiados por la sangre bendita de Jesús. No nos queda otra opción sino ser agradecidos y entregarnos a servirle a Él por amor, no importa lo que Él nos pida.

En el reino de Dios lo que somos se demuestra por lo que hacemos, por el servicio de amor: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (v. 15). No somos salvos por las obras, pero demostramos nuestro amor a Jesús, amando a otros como Él los amaría.

Jesús es el ejemplo supremo de servicio. Él es el Señor, el amo, y sirvió en completa obediencia a su Padre: “El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió” (v. 16).

Si obedecemos y permitimos que Jesús no sólo sea nuestro máximo ejemplo, sino que Él fluya a través de nosotros; su vida, su amor fluirán a través de nuestra vida.

Por nosotros mismos no tendremos la iniciativa de servir a otros. “Porque Dios es el que en nosotros produce así el querer cono el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

Si obedecemos y lo conocemos a Él íntimamente el resultado será increíble: “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis”.