DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Santa determinación

Día 235

"Se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó" (Juan 13:4).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 25:23; Lucas 12:37; 16:10; 17:7-10; 22:27.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús tiene una gran determinación. Determinación es la inversión de lo que somos en nuestro propósito y misión de vida. Es arriesgar por fe todo lo que somos con la seguridad de que Dios tomará nuestra consagración y la usará para sus propósitos.

Jesús actúa en el momento más apremiante de su vida: “Se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó”.

La determinación nos saca de la pasividad conformista. Nos lanza a la acción concreta. La Gran Comisión también es “guardar todo lo que os he mandado”. Es decir, multiplicar la vida de Jesús. La vida cristiana es practicar lo que hemos aprendido de Jesús. Es acción, nunca pasividad.

Tener propósito nos da determinación para nuevas iniciativas y creatividad. La Gran Comisión es “hacer discípulos”, presentar los principios de “hacer discípulos” y “hacer sus enseñanzas” en la manera más efectiva que honre y exalte a Dios.

La determinación santa saca de la mediocridad. Ésta no puede existir en la edificación del Reino. Pues es Jesús quien edifica su iglesia, no nosotros. Todo lo que Él hace lo hace con excelencia. La mediocridad, la pereza, el conformismo, salen de nuestra vida. A Jesús no lo podemos demostrar o presentar con mediocridad, Él es el Señor, y el Dios de la excelencia.

Bien sea que cuando partamos o cuando regrese Jesús nos encuentre siendo fieles hasta el último momento, y sirviéndole con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro corazón. No existe mayor gozo que tener el privilegio de servir a nuestro Dios.