DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Quién soy? ¿Cuál es mi identidad?

Día 234

“sabiendo Jesús... que había salido de Dios...” (Juan 13:3).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 22:10; 71:6; Juan 1:18; 1 Corintios 10:15; 2 Corintios 10:12-13.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús tiene un propósito para su vida; Él conoce su “proyecto de vida”, sabe cuál es su misión. Él tiene una seguridad increíble y de allí se deriva su gran autoridad. Jesús sabe quién es. Tiene identidad.

Cuando usted sabe quién es, nadie tiene que definirlo. Nadie tiene que decidir su proyecto de vida. Jesús es el ejemplo máximo de identidad. Todo lo que Él es, todo lo que dice, todo lo que hace lo deriva de Dios. Dios le dio su identidad, pues es uno con Él. Él sabía “que había salido de Dios”.

Tener identidad da libertad. “Así que, si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Si sabemos que somos libres, sabemos que somos hijos de Dios. Tenemos seguridad de la salvación. En Romanos 8:16 se afirma: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. La identidad nos da libertad para usar nuestros dones y personalidad dentro de la voluntad de Dios.

La identidad nos da autoestima y no tenemos que compararnos con nadie. Somos “originales”, somos únicos, y Dios nos puede usar tal como somos. Sí, el pecado nos ha dañado, pero estamos bajo la mano poderosa de Dios y Él nos sigue formando más y más a su imagen. No tenemos que sentirnos menor ni mejor que nadie, somos lo que somos.

No permitiré que nadie me dé la identidad sino confiaré en cómo Dios me ha hecho, y buscaré ser restaurado más y más a su imagen.

No permitiré compararme con nadie, ni que nadie me compare con otros. Si estoy en el centro de la voluntad de Dios para mi vida, tendré plenitud y me sentiré contento y gozoso de lo que soy.