DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Cuál es el punto final de nuestro destino?

Día 233

“... A Dios iba” (Juan 13:3).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Salmos 110:1; Hebreos 4:15-16; 7:22-26; 12:1-3.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Jesús tenía un propósito. Él sabía que contaba con todo lo necesario para cumplir ese propósito, tenía herencia. También sabía quién era. Nadie tenía el derecho a decirle lo que debía ser y hacer, Él tenía identidad. Ahora Él conoce su destino, sabe cuál es el punto final, sabe hacia quién va y adónde va: “A Dios iba”.
Conocer nuestro destino nos da dirección. Saber adónde debemos llegar, nos ayuda a concentramos en la meta: JESÚS.

La seguridad de la salvación, es decir el testimonio del Espíritu Santo (Romanos 8:16) nos dicta hacia dónde vamos.

Existen muchas distracciones que tratan de quitar nuestros ojos de “Jesús, el autor y consumador de la fe”.

A veces la distracción somos nosotros mismos, otros, o hasta la misma iglesia. Somos tentados muchas veces a enfocarnos en las debilidades y errores nuestros, de otros y de la misma iglesia y sacarnos de nuestro enfoque en Él.

Somos llamados a enfocarnos en Él, y en su ejemplo. Debemos pedirle que nos dé la misma tenacidad y concentración en su misión.

Jesús sabe dónde está, Él ganó la carrera, y Él, con muchos otros que ya vencieron, está “... de pie a la diestra de Dios” (Hechos 7:55-56, Biblia de las Américas) guiándonos en misión a nuestro “supremo llamamiento”; el llamamiento de “conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3:10).

Si sabemos hacia dónde vamos, allí llevaremos a nuestra familia, nuestros amigos, nuestro ministerio. Conocer a dónde hemos de llegar nos asegura un destino eterno.