DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Éxito en la misión de Jesús para nosotros

Día 231

"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad" (Juan 17:17-19).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 62:1-2; Juan 10:36; 2 Corintios 8:9; Filipenses 2:5-8; 2 Timoteo 2:10-13; Hebreos 9:11-14.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús oró por sus discípulos muy específicamente. La última oración es la preparación máxima para la misión: "¡Santifícalos!"

Esta oración es para revestirlos de toda la armadura de Dios para ir en misión. Él los envía preparados desde lo más íntimo de su ser: "... fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu... arraigados y cimentados en amor... llenos de toda la plenitud de Dios" (Efesios 3:16-19).

Ahora, Jesús presenta un paso más que Él ha dado para prepararnos para la misión: "yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad".

Jesús se consagra totalmente para hacernos exitosos, Él se consagra como Mediador, como Sacerdote, Sacrificio, Intercesor, Abogado, Consejero, Acompañante, Fortalecedor: "... Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor" (1 Corintios 1:30-31).

¿Quién no se quiere enlistar para tal misión? ¿Quién puede fracasar ante tal capacitación? ¿Qué nos podrá impedir tener éxito?

Para nuestras mentes finitas es muy difícil entender todo lo que Jesús ha puesto a nuestra disposición para llevar a cabo la obra que nos encomendó, pero gracias a Dios que no es a través de mi poder, sino a través del Espíritu de Dios y de Jesús en mí, que podremos tener la victoria; a través de nuestra obediencia a Él; y a través de este granito de fe.

Y lo mejor de todo es su promesa: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará" (1 Tesalonicenses 5:24).