DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Propósito para mi vida

Día 230

“Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase” (Juan 13:1-2).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 138:8; Hechos 26:16-20; Romanos 12:1.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús tenía propósito para su vida: Sabía “que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre”. Él conocía la razón por la que vivía. Tenía una misión clara, y consagró toda su vida para cumplir la voluntad de Dios.

Tener propósito para la vida ayuda a amar a los compañeros de ministerio que Dios le ha dado desde el comienzo del ministerio hasta el final: “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

Cuando uno sabe cuál es su misión, cuál es su llamado, esto lo motiva a terminar lo que comienza, “hasta el fin”. La misión de Jesús es amar “hasta el fin”; Él lo dio todo para que el mundo tenga vida en abundancia, vida con propósito.

Una vida con propósito ayuda a pasar el ministerio que tiene a otros en el momento correcto, en el momento de Dios. Le ayuda a guiar a otros a encontrar el propósito para sus vidas. El propósito que Dios nos da no sólo es personal, también incluye pasarlo a otros. Esto es parte de amar a otros “hasta el fin”.

Desafortunadamente si no cumplimos el propósito de Dios para nuestras vidas, aún así, Dios usa nuestra desobediencia para alinear las circunstancias al cumplimiento de sus propósitos. Judas fue agente para cumplir el propósito de Jesús.

Lo primero que debo hacer una vez que poseo el testimonio de que soy cristiano, es buscar el propósito de Dios para mi vida, buscarlo como un tesoro, y una vez que lo hallo, colocar todos mis esfuerzos, energía y atención en el cumplimiento del propósito. Jesús es nuestro ejemplo máximo.