DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El testimonio del Padre

Día 223

"Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez" (Juan 12:27-28).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 11:2; 22:42; Filipenses 2:12-14; 1 Tesalonicenses 5:24; Hebreos 10:8-10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En los versículos anteriores a esta declaración Jesús da un principio para el establecimiento productivo del Reino: "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto".

Jesús no se queda en teorías, o sólo da principios. Él no nos pide nada que no haya practicado: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora?” Ha llegado el tiempo del Getsemaní.

La clave de la vida de Jesús es una obediencia radical/extrema, basada en el conocimiento de la voluntad de Dios, y en la conciencia clara del propósito para su vida: "Mas para esto he llegado a esta hora".

El resultado de la obediencia radical/extrema es la glorificación del Padre, es decir la exaltación del Padre, el hacerlo notorio a Él. Jesús no hace las cosas por simple deber, las hace para que Dios sea enaltecido y conocido en toda la creación.

Vivir de esta forma tiene una respuesta: EL TESTIMONIO DEL PADRE: "Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez".

Notemos que la respuesta del Padre no es sobre la glorificación de Jesús, sino sobre la glorificación de Él mismo: "Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez".

La obediencia extrema es costosa, y la tendencia es "achicarnos" para llevarla a cabo: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora?” No cumplir el propósito de Dios para mi vida es la “tentación de tentaciones”.

La obediencia extrema requerirá fe total, riesgo total, esperanza y confianza total en Dios.