DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Cuál es mi parte en un milagro?

Día 210

"Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" (Juan 11:39-40).
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Lecturas adicionales:

    Daniel 4:2; Juan 14:15-17; Romanos 10:17; 1:5; 4:20; Hebreos 4:2; 1 Pedro 1:21.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Obediencia a la palabra de Jesús: "Dijo Jesús: Quitad la piedra". La fe sin obediencia es misticismo, sentimentalismo, religiosidad. La obediencia sin fe es legalismo, automotivación, autosuficiencia. No importa cuán drástica sea la orden de Dios (por supuesto asegurándose que es Dios quien da la orden), debemos obedecer. La obediencia es el primer paso a la fe.

Romper con todas las imposibilidades que nos dicta la razón: "Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días". La razón, el sentido común son obstáculos para la fe y para la obediencia. Si hemos escuchado claramente la palabra de Dios y estamos obedeciendo radicalmente, la razón pasará al plano espiritual, sobrenatural y colaborará con lo que Dios quiere hacer, y nos inducirá a la obediencia.

Creer en Jesús como el Todopoderoso: “Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees...?” La palabra que Jesús le había dicho a los discípulos ahora se hace realidad: “... Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Juan 11:4). Jesús es el profeta, no hay otro como Él. Toda la profecía se deriva en obediencia a Él, depende de Él y apunta hacia Él.

Ver que Dios recibe la gloria, y asegurarse que sólo Él la reciba: “verás la gloria de Dios”. En última instancia todo milagro independiente de su clase o lo espectacular que sea, es para que Dios sea glorificado. Todos debemos decir: Yo quiero servir al Dios todopoderoso y sólo a Él.