DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Cuando Jesús nos invita a una cita

Día 207

“Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él” (Juan 11:28-29).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 28:9-10; Lucas 10:38-42; 11:9-10, 13; 24:49.
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús quiere tener un tiempo especial con cada uno de nosotros. Él nos invita a tener una cita con Él. Por lo general, Él nos invita a través de Otro, y éste es el Espíritu Santo: "fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama".

Como leemos en Santiago 4:5: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” ¡Qué poderoso es saber que tenemos un Dios que se goza en pasar tiempo con nosotros! y que constantemente nos llama para que también nos regocijemos en su presencia. Y lo más lindo es que se trata de una cita personal, corazón a corazón. En el cielo será cara a cara.

María la hermana de Lázaro, tiene una sensibilidad increíble ante la invitación de Jesús: "Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él". Esto es obediencia inmediata y radical. Si Él nos llama corramos a Él.

Ella no sólo “se levantó de prisa”, sino que lo encontró.

Cuando estamos en la búsqueda de Jesús, encontrándolo a Él, otros lo notan, aunque no entienden nuestra pasión de estar con Él: "Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí" (Juan 11:31).

¡Acudamos cada día a la cita que Él nos invita! Debemos añadir algo más. María no buscó a Jesús ocasionalmente, ni ocasionalmente escuchó su llamado, ésta era una práctica constante de su vida.