DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Las claves de la fe II

Día 206

"Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo" (Juan 11:25-27).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 16:16; Juan 3:16; 4:14; 5:24; Romanos 5:5; 8:20, 24.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Hay una increíble interrelación entre la oración, la fe, la esperanza y el amor: "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor" (1 Corintios 13:13). Mientras estemos en el orbe terrenal, los necesitamos mucho. Pablo parece indicar que un día sólo necesitaremos el amor, y de allí lo esencial de éste “ahora”.

La esperanza es el faro de la fe. La fe apunta a la esperanza. Realmente la única esperanza es Jesús y su vida en nosotros. Él es nuestro faro, nuestra luz, nuestro héroe. Nuestra esperanza se basa en sus palabras: "Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente".

La esperanza sin fe está muerta. Hoy la una sin la otra no pueden existir. La fe nos da esperanza, la esperanza aviva la fe.

La esperanza es algo concreto, no es algo abstracto y efímero. La esperanza expresa: "Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo". "Yo he creído", es una dependencia total en Jesús. "Tu eres el Cristo", Él es nuestro Salvador, Libertador, sin Él no hay esperanza. "El Hijo de Dios, que has venido al mundo": Él es real hoy, habita en mí, está en mi mundo. Le he permitido invadir mi mundo. ¡Sin Él no hay esperanza! Es por eso que en Él deposito toda mi fe, arriesgo todo lo que soy. No lo hago por deber, sino en la confianza que Él me amó primero, antes de que aún yo supiera de Él. No hay otra opción sino amarlo con todo nuestro ser.