DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Claves de la oración

Día 204

"Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará" (Juan 11:20-22).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    2 Crónicas 7:14; Salmos 63:1-3; 1 Tesalonicenses 5:17; 1 Pedro 5:7.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Estar consciente de la presencia de Jesús: "Cuando oyó que Jesús venía". Jesús siempre está cerca. Este conocimiento nos anima y nos infunde seguridad. Tenemos la confianza de que Él sí está cerca y de que siempre nos escucha.

La búsqueda decidida: "Salió a encontrarle". No sólo es saber que está cerca, la clave es una oración incesante clamando su atención. Esta es la oración en acción.

La declaración transparente, abriendo su corazón: "Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto". No debemos ocultarle nada a Jesús, ni aun nuestras frustraciones. Él ya conoce nuestro corazón, nuestros pensamientos, aun así debemos reverentemente descargar nuestras cargas sobre Él.

La seguridad de su respuesta: Debemos creer que Él existe cuando nos acercamos a Él; es necesario que seamos humildes y reconocer nuestra necesidad de Él y del Espíritu Santo en nuestra vida. Como dice 2 Crónicas 7:14, también necesitamos convertirnos de nuestros malos caminos y así podremos presentarle nuestra petición.

Por otro lado, creo que Dios nos sorprende muchísimas veces cuando llegamos a Él sin tanto protocolo, ni pompa ni reglas y si vamos a Él con todas las fuerzas de nuestro corazón y con una gran necesidad. Él está allí, con los brazos abiertos, con un corazón lleno de amor y misericordia para ayudarnos. ¡Él es nuestro Padre celestial! Y no sólo hemos recibido grandísimos milagros de parte de Él, sino que día a día vemos cómo su mano nos guía y responde aún peticiones aparentemente insignificantes.