DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Será que Jesús llega tarde?

Día 203

"Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano" (Juan 11:17-19).
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Lecturas adicionales:

    Job 2:11; Oseas 2:6; Mateo 19:26; Juan 2:19; Hechos 2:26-27; 2 Corintios 1:4; Hebreos 9:27.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La palabra dice: "Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro". El escritor del Evangelio nos da a entender que "Jesús... halló" que Lázaro estaba muerto. Estas palabras sugieren que Jesús aún tenía la esperanza de que Lázaro estuviera vivo. Es interesante pensar que para Jesús siempre estamos vivos aunque hayamos experimentado la muerte física. Para Él la muerte es sólo otra dimensión de existencia. Un cambio de "dirección", de morada. Sabemos que Jesús resucitó a Lázaro. Pero también sabemos por lógica que Lázaro volvió a morir.

Sin embargo, en Jesús aún después de la muerte hay vida: La vida que Él promete es más que algo temporal, es vida eterna: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

Por otro lado, nuestra perspectiva de la muerte física es negativa, desoladora, desesperanzadora, y ¿por qué no?, hasta egoísta. Nos gustaría retener a los que amamos y no permitirles que pasen a la presencia de Dios: "y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano".

Es correcto llorar con los que lloran, es correcto entristecerse por la pérdida de un ser querido. Sin embargo, nuestra perspectiva es sólo temporal. La perspectiva de Jesús es eterna. Por eso ¡Él nunca llega tarde! "Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro" (Juan 11:4-5).