DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Bendita sabiduría

Día 199

"Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba" (Juan 11:4-6).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 25:10, 40:5; Isaías 55:8-9; Oseas 14:9; Mateo 15:22-28; 1 Corintios 2:11-12, 15-16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Es imposible entender los caminos de Dios. Es imposible entender su mente y su forma de decidir. Muchas de las decisiones de Jesús no son explicables. Pero al final, nos damos cuenta de que tenía razón.

En este acontecimiento de la muerte de Lázaro vemos que Jesús toma una decisión difícil de comprender para nosotros: "Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba".

Podemos ver un rayito de su sabiduría en los versículos anteriores de la razón por la que tomó la decisión de no ir. Primero, todo lo que Jesús hace, dice, decide es "para la gloria de Dios". Todo lo que Jesús hace es para que Dios su Padre sea reconocido por lo que Él es: El Dios todopoderoso, omnisciente, sabio. Si hay algo bueno, Él debe recibir toda la gloria pues todo lo hace con infinita sabiduría.

El segundo móvil de la razón por la que Dios toma decisiones es su amor: "Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro". Detrás de cada acción, decisión, acontecimiento de Dios está su amor. Su amor es el móvil de todo lo que hace. Es un amor santo siempre pensando en el bienestar final de otros.

Dios no es un ser caprichoso que actúa para vanagloriarse. Al contrario, todo lo hace para beneficiar a sus seres amados. Muchas veces no entendemos la razón por la que tal vez no conteste nuestras oraciones inmediatamente, o el porqué no nos concede lo que le pedimos.

Pero realmente todo lo bueno que hace durante las circunstancias difíciles, lo hace por amor y para hacernos conforme “a la imagen de su Hijo” Jesús.