DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La fe de Jesús

Día 198

"Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro" (Juan 11:4-5).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 17:1; Mateo 17:20; 6:30; Romanos 1:17; Apocalipsis 16:7.  
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús escuchó a través de un mensajero que su amigo Lázaro estaba grave. Ahora tenemos su respuesta.

Primero que todo, su respuesta presenta la fe de Jesús: "Esta enfermedad no es para muerte". Jesús confía en su Padre. Y sabe con todo su corazón que su oración al Padre por la vida de Lázaro será contestada.

Segundo, Jesús sabe que puede arriesgar su palabra públicamente sobre esta situación en la reputación del Padre. Su Padre no lo defraudará: “Esta enfermedad... es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Dios será honrado con la fe de Jesús.

En la oración del Padrenuestro decimos: “Santificado sea tu nombre”. ¿Cuántas veces cuando pedimos algo lo pedimos para la gloria y la exaltación del Padre y del Hijo?

Jesús sabe que el Padre más su fe, lo glorificará a Él ante otros: "para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". La confianza de Jesús está basada en su relación íntima y profunda con el Padre. Jesús era y es santo y todo lo que Él hacía era en cumplimiento de su misión, sometiéndose y obedeciendo al Padre en todo.

Jesús intercede por Lázaro por su inmenso amor hacia él y a su familia: "Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro".

Coloquemos nuestras más profundas necesidades en Jesús. No es la cantidad de fe la que mueve la mano de Dios, es en quién ponemos la fe. Ponemos nuestra fe en Jesús. Es Él, en quien creemos, y es en Él, en quien podemos arriesgar en voz alta nuestra oración confiando en Jesús, "... el autor y consumador de la fe..." (Hebreos 12:2).