DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Vaya a dónde realmente es escuchado

Día 197

“Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios… Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro" (Juan 11:3-5).
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Lecturas adicionales:

    Marcos 6:13; Lucas 10:38-39, 41-42; Juan 12:3, 9; Santiago 5:14-15.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Qué hacer cuando estamos ante una necesidad urgente? Debemos ir a donde realmente nos escuchan.

Muchos se sienten solos y abandonados. Este sentimiento se debe a que no hay quién escuche las grandes necesidades de su corazón.

En este pasaje tenemos a una persona ejemplar, María la hermana de Lázaro, quien tenía la pasión de estar cerca de Jesús y de oír su palabra. María conocía a Jesús, lo había escuchado atentamente, sabía adónde ir, sabía quién la habría de oír, por lo tanto, ella y su hermana Marta "enviaron, pues... para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo".

Hoy todavía gozamos de ese mismo privilegio que tuvieron María y Marta. Es verdad que en estos momentos no lo podemos ver con nuestros ojos físicos, ni lo podemos tocar, pero sí sabemos que está aquí con nosotros, que nos escucha, que nos ama, que nos responde, aunque no siempre es con un sí.

Aún en su silencio, cuando no podemos escuchar su voz, algo nos está enseñando. María y Marta le reclamaron por llegar “tarde”, pero esta “tardanza” fue para poder recibir una bendición más grande. A veces es difícil esperar, pero confiemos, Él está en control. Y no nos dejará esperando más de lo debido.

La frase "oyéndolo Jesús" es muy alentadora, es confortante. ¡Jesús está atento! Él nos oye, "por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" (Hebreos 7:25). ¿A quién iremos? [si Jesús tiene] palabras de vida eterna" (Juan 6:68b).