DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Qué hacer cuando nos van a apedrear?

Día 195

“Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” (Juan 10:31-32).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 2:2; Isaías 42:3; Juan 8:7; Hechos 4:13; 4:29, 31.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Qué hacer cuando nos van a apedrear? Estar conscientes de esa posibilidad: "volvieron a tomar piedras para apedrearle".

Si nos quieren apedrear por causa del evangelio, lo más probable es que no tengan razón para hacerlo, pero si a Jesús, siendo el Salvador de la humanidad, siendo el Hijo de Dios, el Santo, el Ungido del Padre, quisieron apedrearlo en varias ocasiones y desde que nació lo perseguían para exterminarlo, ¿qué podremos esperar que hagan con nosotros?

Es verdad que Jesús llevó todo nuestro castigo sobre Él, para que no paguemos nosotros el castigo por nuestro pecado, porque Jesús mismo lo pagó. Sin embargo, vienen ocasiones donde seremos perseguidos por hacer lo correcto, por ser luz para otros y por ser seguidores de Jesús. Hoy lo vemos más que nunca. Tristemente hay ocasiones en que no lo podremos evitar.

Jesús preguntó: "Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (v. 33).

Leemos en Mateo 10:19-20: “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre habla en vosotros”.

Jesús les respondió con la palabra escrita de Dios: “... ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada) ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas porque dije: Hijo de Dios soy?” (Juan 10:34-36).

Tener identidad y misión: al que el Padre santificó y envió al mundo “... creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre" (v. 38).

Jesús quiso hacerlos entrar en razón, pero ellos seguían ciegos. Su tiempo aún no había llegado y “él se escapó de sus manos” (v. 39).

No es necesario hacer el papel de tonto, ni jugar el papel de mártir. Aprovechemos bien el tiempo de Dios para nuestra vida; es decir, escapar si es posible de aquellos que nos apedrean: "pero él se escapó de sus manos".

Aunque es posible que nos llegue el momento de padecer por Cristo. Leemos en Filipenses 1:29: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”. Y Filipenses 3:10 dice: “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”.

Seamos llenos del Espíritu Santo cada día y cada hora de nuestro paso por este mundo.