DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El Pastor de todos

Día 193

“Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho” (Juan 10:25-26).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 11:2-6; Lucas 15:4-7; Juan 5:17; 7:31; Hechos 2:22; 10:38.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Ignorar la voz de Dios es muy peligroso. Es igualmente peligroso ignorar las obras poderosas de Dios. La voz de Jesús es constante a través de la lectura de la Biblia o a través de recordarla, o por medio del Espíritu Santo amonestándonos. Su maravillosa creación, sus milagros siempre están allí para nosotros. Debemos prestar atención para no perdernos la acción de Dios.

Debido a la incredulidad ignoramos su voz y sus obras: "pero vosotros no creéis".

La clave para escuchar a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo, es estar atento a su Palabra. El que está atento y obedece la palabra de Dios es su oveja. "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano" (Juan 10:27-28).

Es fácil escuchar mi propia voz: lo que me dicta el corazón, mis deseos, o mi mente. No demos excusas cuando escuchemos la voz de Dios. Estemos atentos, pues como dice Salmos 19:4a, “Por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras”.

Todos tienen la oportunidad de obedecer a Jesús pues Dios le entregó a Jesús toda la humanidad para salvarla: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). 

Oremos hoy por los que no quieren oír su voz, ni creer, para que de alguna manera entren en razón, para que el Espíritu los atraiga a Dios.