DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Presencia que incomoda

Día 192

“Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente” (Juan 10:24).
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Lecturas adicionales:

    Juan 16:7-9; 8:9; Hechos 2:37; Romanos 7:9; Judas 1:14-16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La presencia de Jesús incomoda; pudiera decirse que la presencia de aquellos que están llenos de Jesús también incomoda a otros.

Cuando una persona está llena del Espíritu Santo, dondequiera que vaya es luz y sal; por lo tanto, se convierte en agente del Espíritu Santo para convencer a otros de pecado.

“¿Hasta cuándo nos turbarás el alma?” debe ser la frase de aquellos que están cerca de nosotros que no lo conocen a Él como su Señor y Salvador.

Realmente no hemos sido llamados a ser "turbadores de almas". Muchos a propósito incomodan a sus amigos, familiares, compañeros de trabajo con cantaletas o sermonetes. Esa no es nuestra tarea. Nuestra tarea es ser luz, o más bien ser tan transparentes que la LUZ (Jesús) brille de tal manera que la oscuridad en otros sea notoria inmediatamente. Esto les turbará el alma.

Los hombres que hacen esta pregunta a Jesús quieren saber abiertamente si Él es el Cristo. El problema era que querían el Cristo que ellos habían diseñado: Un libertador político militar. Querían libertad de la opresión invasora.

Lo que sí sabían, pero no admitían, es que tenían un invasor, EL PECADO que los encadenaba. Sin embargo, querían seguir en su pecado.¿Qué hizo Jesús para que ellos se sintieran así?: "Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón" (Juan 10:23). Él sólo estaba cerca de ellos. La Luz resplandeció e incomodó. No debe sorprendernos que su presencia incomoda a los pecadores que están cerca de nosotros. Permitamos que Él incomode y no nosotros.