DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El Príncipe de los pastores

Día 185

"Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas... Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen..." (Juan 10:11, 14).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Salmos 23:1; 80:1; Isaías 40:11; Ezequiel 37:24; Hebreos 13:20; 1 Pedro 2:25; 5:4.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

En el capítulo 10 de Juan, Jesús continúa explicando la razón por la que sanó a un ciego. Lo hace porque quiere que todos vean, no sólo física, sino espiritualmente. Jesús no abandona a aquellos que han recibido la vista, que han sido sanados y salvados. Él es el "Príncipe de los pastores", el "Pastor principal", el "gran Pastor de las ovejas".

Jesús es el Pastor prometido en el Antiguo Testamento. En Él "nada me faltará". Su amor y su cuidado es tal que "su vida da por las ovejas". Y nos demostró su profundo amor, no sólo con palabras y promesas, sino entregando su propio cuerpo como sacrificio vivo en obediencia al Padre. No huyó ante el dolor, la infamia, el ultraje, la burla, el rechazo, la incomprensión, ni de la misma muerte.

En Jeremías 31:3 dice: “... Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Jesús nos conoce desde la eternidad y cuando clamamos a Él nos responde, no como queremos, pues en su mismo amor, por momentos, tenemos que pasar por las aguas profundas para que así podamos conocerlo más y honrarlo más.

Nuca pensemos que Él nos ignorará, o que nos abandonará, pues Él conoce a sus ovejas. Y entre más cerca estamos de Él, más le conocemos.

¡Jesús es el "buen pastor"! En su amor, no sólo nos buscó, sino que nos sacó de la vida de pecado, de peligro de muerte, nos trajo a su luz, hacia Él, nos llenó de su paz, y ahora nos cuida de cerca y amorosamente. Además, es bien claro al prometernos: "y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".