DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La única Puerta

Día 183

"Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10:7-9).
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Lecturas adicionales:

    Jeremías 23:1; Mateo 1:21; 7:13-14; Juan 5:11-12; Hechos 4:12; 1 Timoteo 2:5-6.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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No hay nada que yo pueda hacer para merecer el paso por la puerta. Jesús lo hizo todo por nosotros.

Jesús es la puerta, la única puerta para pasar de la condenación a la vida. ¿Qué otra persona o qué otro profeta o qué otro dios, pudo ofrecer su propia vida como sacrificio santo delante del Padre para perdonar nuestros pecados?

¿Acaso existe otro dios o profeta o persona que haya muerto y que haya resucitado y que esté sentado a la diestra del Padre como lo está nuestro Salvador Jesucristo?

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis” (Deuteronomio 18:15). Y estando Jesús con Pedro, Santiago y Juan en el monte de la transfiguración se les aparece el Padre junto con Moisés y Elías y dice: “... Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5).

Hay muchas puertas abiertas que ofrecen beneficios que aparentan satisfacción. Hay muchos guías que abren supuestas puertas de esperanza, pero estos guías son "ladrones... y salteadores".

Jesús como puerta ofrece lo que nadie más puede ofrecer, el que por Él entra: "será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos". En Jesús no sólo hay salvación, también hay sustento, paz y vida eterna. Él lo ha prometido: "y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20b).