DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Consecuencias de que un ciego reparta luz

Día 179

"Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores... Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer" (Juan 9:30-31, 33).
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Lecturas adicionales:

    Juan 15:5; Hechos 4:12; 1 Corintios 3:6; 2 Corintios 13:8; Filipenses 4:13; Santiago 1:17.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Ahora el ciego testifica y enseña: "Esto es lo maravilloso". Alguien que no veía, ahora sabe lo que es ver y "¡esto es… maravilloso!" El ciego no puede ocultar que está encandilado. Él está asombrado, pues salió de la sombra y oscuridad, a la radiante luz de Jesús.

El ciego pasa de ser un pobre lisiado desafortunado, a un vidente, maestro y teólogo: Les “predica” a los fariseos en su segunda entrevista: "Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer".

El ciego les declara que Jesús viene de Dios y que todo lo que Él hace depende de la relación que tiene con Dios. Ahora el sanado no sólo es vidente físico, sino que comienza a difundir su luz. No lo puede evitar, refleja la intuición de la luz de la verdad de Dios: “si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

La frase: “Esto es lo maravilloso”, también son palabras de amonestación. Es increíble que Jesús, haga tantos portentos y maravillas y muchos en el mundo, y aún peor, en las iglesias no entiendan que Él está abriendo ojos y dando luz. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Porque el ciego “brilló”, lo "expulsaron". No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver. Jesús viene a abrir nuestros ojos y oídos. No lo expulsemos hoy de nuestra vida.