DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Luciérnagas espirituales

Día 173

"Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo" (Juan 9:5).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 42:6-9; 60:1-3; Mateo 4:16; 5:14-16; Juan 8:12; 2 Corintios 4:6; Efesios 5:13-14; Filipenses 2:14-15; Apocalipsis 21:23.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús repite: "Yo soy la luz del mundo". Su misión es resplandecer, disipar las tinieblas. Dar vida y vida en abundancia en donde hay oscuridad. Traer luz a los hogares, a las relaciones, a las vidas en tinieblas.

"Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento" (9:1). Jesús toma en cuenta la calamidad de este hombre no sólo para sanarlo, sino como una ilustración del imperativo de la posibilidad de ser sanado de la ceguera espiritual y de que con su luz seamos agentes para disipar las tinieblas que constantemente nos rodean.

Es interesante la declaración "entre tanto que estoy en el mundo". ¿Significa esto que cuando Él ascendió a los cielos dejó de ser la luz del mundo? Enfáticamente, ¡no! Hoy, Jesús, la luz del mundo, sigue brillando, pero ahora a través de nosotros. No reflejamos su luz, más bien, esparcimos su luz. Brillamos de adentro hacia fuera.

Nosotros somos hoy la luz del mundo. No lo somos en el sentido de ser autogeneradores de luz, sino en la realidad, que su presencia resplandece en nosotros y comienza a alumbrar al mundo en tinieblas a nuestro alrededor.

Donde hay luz no puede haber tinieblas. Esto parece algo tan obvio, pero si hay luz las tinieblas se disipan. La luz y las tinieblas no son compatibles, no pueden convivir. Así como no hay verdad o mentiras a medias, no puede haber luz y tinieblas al mismo tiempo.

Ser o no ser. Jesús dice “luz soy del mundo”. Él es el gran “YO SOY”, a quien un pueblo en tinieblas vio gran luz (Mateo 4:16).