DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Amando a otros en medio de extrema dificultad personal

Día 169

"Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento" (Juan 8:59-9:1).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 65:1; Romanos 5:8; 8:34; 1 Juan 4:19; Hebreos 7:25.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús vive íntimamente relacionado con su Padre. Él puede libertar a cualquiera que esté en pecado pues por amor al Padre se dio completamente a sí mismo.

Jesús no sólo se identificó con la misión de Dios, sino que Él, al ser Dios, es la misma misión de Dios.

Su identificación íntima con Dios le trajo tal persecución que sus compatriotas y los líderes religiosos "tomaron entonces piedras para arrojárselas" al ser considerado un blasfemo por proclamar que Dios era su Padre.

"Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue". Él no permitió que le quitarán la vida allí. Usó su autoridad. Él entregaría su vida en el momento de Dios, no cuando otros querían matarlo.

¿Qué haría yo en tal circunstancia? ¿Qué hizo Jesús mientras salía en medio de sus perseguidores? Él "vio a un hombre ciego de nacimiento".

El eje de la vida de Jesús no era Él mismo. Jesús vivía para servir a Dios, cumplir su misión. En medio de la persecución y el vituperio, Jesús se fijó en la necesidad de otro: "vio a un hombre ciego de nacimiento".

Juan, quién escribe el Evangelio, comenta la acción de Jesús. La mirada de Jesús fue tan amorosa, tan compasiva, tan intensa, que llamó la atención de los discípulos y de Juan. Jesús se concentró en la necesidad de otros, no en su propia necesidad.

Lo más hermoso es que Él aún hoy se está fijando en las necesidades de otros, ¡en nuestra necesidad! Si queremos ser como Jesús debemos estar enfocados en otros, no en nosotros mismos.