DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Hijo, pero con mentalidad de esclavo

Día 163

"Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:35-36).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 21:10; Romanos 8:17; Gálatas 4:28-31; Hebreos 3:5-6;.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Hay una gran diferencia entre ser hijo con derechos y responsabilidades como tal, y ser un esclavo, con sólo responsabilidades y ningún derecho.

Muchas veces un esclavo era tratado bien por amos buenos, sin embargo, otros eran maltratados y abusados. Por lo general, un esclavo no obedecía por amor, sino por miedo.

La obediencia de un esclavo era externa, no interna. Si estaba solo actuaba mal, y si hubiera sido posible mataría o maltrataría a su amo.

Seguir a Cristo, ser sus discípulos, conocerlo, es ser "verdaderamente libres". No nos comportarnos como esclavos. Los israelitas fueron esclavos en Egipto por más de 400 años, y aún durante la travesía del desierto y los años de la conquista se comportaron como esclavos. Tenían mentalidad de esclavos. No tenían mentalidad de hijos de Dios.

Un esclavo si se portaba mal podía ser vendido, castigado, aun asesinado. Un esclavo no tenía esperanzas, no tenía futuro, no tenía motivación para seguir adelante.

Por el contrario, un hijo es heredero, tiene todos los derechos, tiene todos los beneficios, y más aún el amor incondicional del padre.

Hoy muchos siendo hijos de Dios, habitados por el Espíritu Santo siguen viviendo y actuando como esclavos. Tienen inseguridad, temor, pensando que "no queda[rán] en la casa para siempre". Pero el hijo, no sólo se queda en casa, literalmente es dueño de casa.Vivamos hoy como hijos de Dios con todos los derechos y todas nuestras responsabilidades de representar al Padre como se lo merece. No por miedo, sino por amor.