DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La Verdad

Día 160

"Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres..." (Juan 8:31-36).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Génesis 24:48; Deuteronomio 32:4; Salmos 25:5; 31:5; Juan 4:24; Filipenses 4:8; 86:15; Colosenses 1:16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

El conocimiento constante de Jesús, es decir, seguir creyendo, o depositando todo nuestro ser bajo su control, o el estudio y práctica de su Palabra, y permaneciendo en Él en una obediencia radical, nos guía a conocer más y más la verdad.

 Jesús da fundamento a muchos principios demostrables. Es importante notar que en 8:32 Jesús habla de "la verdad". "La" es un artículo definido, es decir, Jesús es "la única verdad", no sólo una verdad, o una parte de la verdad. La verdad trae siempre luz, siempre esclarece las cosas, nunca las entorpece; Jesús es la luz.
 
Jesús es toda la verdad. Todo fue creado por Él, para Él, y todo subsiste en Él. Cualquier verdad matemática, física, química, filosófica, religiosa, médica, científica, etc., proviene de Él.

 Nuestra mente es muy limitada. Nuestro conocimiento, aún hoy en el ámbito científico, es muy limitado. Entre más avanza la ciencia más descubrimos que Dios tiene la razón en toda su revelación. Todo está fundamentado en Jesús: LA VERDAD.

 La promesa (profecía) que presenta Juan a los verdaderos discípulos es maravillosa: "Conoceréis la verdad". No es algo que se cumple en un instante. Esta promesa se sigue cumpliendo de día en día, momento a momento, a medida que permitimos que Él tome el control de cada aspecto de nuestra vida.

 La Verdad (Jesús) no esclaviza, no trastorna el ego, no es exclusivista, no es usada para manipular, no aísla ni destruye a otros, no juega con los sentimientos. Jesús, la verdad, ¡nos hace libres!