DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Libertad

Día 158

"Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres..." (Juan 8:31-36).
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Lecturas adicionales:

    Salmo 119:32-33; Isaías 49:24-25; Lucas 4:18-21; Romanos 8:1; Gálatas 5:1.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En este pasaje, Jesús recalca la importancia de conocerlo a Él. Al empezar a conocerlo, Dios y el Espíritu Santo nos revelan que Él es la Verdad. LA VERDAD en todo.

No hay conocimiento parcial para Dios, ni para Él. Jesús refleja todo lo verdadero, todo lo justo, todo lo amable. En Él están todos los secretos científicos aún por revelarse y todos los misterios que tal vez nunca lleguemos a saber.

Verdad significa transparencia. Ser verdaderos radicalmente nos da credibilidad. Sin embargo, algunos en nombre de la honestidad y la verdad son agresivos, apabulladores, y dañan a otros. Cristo, la Verdad, es nuestro máximo ejemplo: Ternura, amor, pasión, firmeza, pero nunca altanero, contestón, irónico, malicioso.

El resultado de conocerlo a Él, y de saber que Jesús es la Verdad conlleva otra promesa: "la verdad os hará libres... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres".

La promesa o profecía como consecuencia de concentrarse en Jesús es libertad absoluta.

Primero que todo, libertad del pecado: "que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado". No es libertad de uno u otro pecadito, es libertad de todo pecado. Libertad no sólo de todo pecado, sino de la fuente de pecado. Pureza total. Perfección de pecado intencional. Pureza de motivación.

¡Libertad! La consecuencia de esto es paz. Es decir, no habrá contradicción entre lo que somos, lo que hacemos o lo que decimos. ¡Gloriosa libertad! "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres".