DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La peor de las tragedias

Día 157

"Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir" (Juan 8:21).
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Lecturas adicionales:

    Proverbios 11:7; Juan 7:34; Romanos 6:23; Efesios 2:1.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús nunca dejará de tener amor por los perdidos. Él sabe que ellos "en su pecado morirán". Esta es una pasión que fluía de su propia naturaleza: Jesús es amor.

Para cumplir su ministerio y salvar a tantos como fuera posible, que aceptaran su amor, Él toma unos pasos radicales.

Jesús está pensando en su hora de ir a la cruz. Primero Él iría a la cruz para que todos nosotros no muramos en nuestros pecados.

La Biblia habla de dos muertes. La muerte física y la muerte eterna. Jesús está muy preocupado por estas personas sabiendo que en la segunda muerte irán al infierno de fuego por toda una eternidad.

Después de su ascensión y de empoderar a los creyentes con el Espíritu Santo, Jesús iría a la derecha del Padre.

Hoy, a la derecha del Padre, Jesús está intercediendo por nosotros. Él está con el Padre y el Espíritu Santo trayendo convicción a los corazones de los pecadores para que no experimenten la muerte segunda, la condenación eterna. Él está haciendo todo lo posible para evitar que vayan al infierno eternamente y para sacarlos hoy del infierno terrenal en que viven.

Jesús dice: Yo me voy, y me buscaréis”. Hoy aún Él está y puede ser hallado.

¿A dónde debemos ir nosotros? Primero a nuestra cruz. Es decir, debemos morir a nosotros mismos. Si así lo hacemos, y vivimos santamente, lo acompañaremos en su misión aquí en la tierra siendo sus instrumentos; y en el cielo con millones de millones, regocijándonos con Dios, adorando al Cordero que nos salvó, y celebrando la victoria final.