DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Mensaje claro que da resultados

Día 156

"... Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada" (Juan 8:21-29).
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Lecturas adicionales:

    Salmo 31:18; Isaías 42:1; Juan 2:23; 2 Timoteo 4:17; Hebreos 12:3;.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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El mensaje de Jesús es bien claro. Su mensaje es celestial, no terrenal: "... Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo" (v. 23). Al ser un mensaje celestial produce resultados celestiales, es decir, transformación total.

Su mensaje confronta con quién es Él. Debemos creer en Él: "porque si... creéis que yo soy..." (v. 24). La clave de la vida es conocer al dador de la vida. Si creemos que Él es el Libertador, nuestro Señor y Salvador, entonces le obedeceremos haciendo lo que Él nos pide para tener vida abundante. Proclamaremos lo que Él es. Nuestro mensaje es de lo alto, no de “este mundo”.

Su autoridad está basada en su obediencia a la misión que le encomendó el Padre: "el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo... Lo que desde el principio os he dicho... y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada".

Nuestra autoridad siempre será derivada. Dependemos de su autoridad. Jesús recibió autoridad del Padre (“Toda potestad me es dada”). El resultado positivo y victorioso de su misión se debió a su consistencia entre lo que creía, decía, y vivía: "el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo". Una vida victoriosa y una misión prevaleciente está basada en una consistencia radical de vida. Sólo así tendremos credibilidad. Somos lo mismo en lo íntimo y en lo público.