DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Juicio y testimonio

Día 153

“Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero” (Juan 8:15-17).
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Lecturas adicionales:

    1 Samuel 16:7; Salmo 58:1-2; Jeremías 11:20; 1 Corintios 2:15.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús juzga la forma en que los fariseos juzgan: "Vosotros juzgáis según la carne".

Hay una diferencia entre juzgar por la carne y juzgar por el Espíritu. Juzgar por la carne es hacerlo con nuestras presuposiciones y por lo que “aparentemente” vemos. Juzgar por el Espíritu, es entregarle el juicio a Dios.

Hay motivaciones malas que resultan en acciones buenas. Hay motivaciones buenas que resultan en acciones, malas debido a nuestra finitud y a nuestra  condición de pecado.

Lo que Jesús dice en los versículos 16-17 pareciera contradecirse: "Yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre".

Él "no guzga a nadie", por sí mismo. Su juicio es sobrenatural, espiritual, no es carnal: "Porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre". Jesús juzga basado en su comunión íntima con Dios. Es Dios quién emite el juicio, Jesús sólo escucha al Padre; Él se limitó aun en juzgar a otros.

La base de su juicio es legal: "Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero".

Todo juicio está basado en testimonio. Jesús testifica con sus palabras y acciones; su testimonio está basado en el cumplimiento de su misión y en la obediencia al que lo envió: "Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí".

¿Cómo aplico este pasaje a mi vida diaria? Debemos pasar más tiempo testificando que juzgando. El juicio es de Dios. Al dejar de juzgar, Dios comienza a dar testimonio de Él a través de nosotros.