DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Baterías “eternamente-listas”

Día 150

"Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Isaías 9:2; Mateo 5:14; Lucas 2:30-32; 1:78-79; Juan 1:4-5; Filipenses 2:15; 1 Tesalonicenses 5:5; 1 Juan 1:6-7.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Muchas veces vemos comerciales de baterías que hacen que muñecos o artefactos de pilas sigan andando y andando. Jesús en nuestra vida nos dará la capacidad de vivir eternamente: Él da “la luz de la vida”.

El dispositivo que nos "conecta a Jesús" es seguirlo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas". Por lo general apuntamos las linternas hacia adelante cuando queremos ver el camino. Jesús es nuestra linterna. Si lo seguimos a Él, no nos saldremos del camino. Esto nos garantiza que llegaremos al destino que Dios tiene para nosotros, si la Luz va delante de nosotros.

Pero esto no es sólo pensando en el futuro. Jesús, la Luz ("Yo soy la luz del mundo"), nos garantiza cada paso que tomamos en el presente. No hay peor situación que caminar en la oscuridad. Nos sentimos inseguros, atemorizados, débiles e indecisos cuando tenemos que caminar a oscuras.

Seguir a Jesús, o caminar con Él, nos dará seguridad, valentía, fortaleza, nos hará decididos en cuanto al propósito de nuestra vida. ¡No andaremos "en tinieblas"!

La frase "el que me sigue" [a Jesús], es un condicional. Al que no lo siga sólo le esperan tinieblas y decadencia. Cada día será peor. El que anda en tinieblas, tarde o temprano no tiene dirección ni orientación y termina perdiéndose. ¡Qué triste andar en tinieblas con la posibilidad de tener la Luz dentro de nosotros!Ah, cuando Él está en nosotros, Jesús comienza a alumbrar a otros a través de nosotros. Nos convertimos en su resplandor, su luz para un mundo que anda en tinieblas.