DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Ver la gloria de Dios

Día 15

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
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Lecturas adicionales:

    2 Crónicas 5:14; Isaías 61:6; Mateo 17:1-3; Juan 11:40; Romanos 3:23; 1 Corintios 10:31
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Juan declara que él y sus compañeros en la fe vieron la “gloria de Dios, gloria como del unigénito del Padre”.

La gloria de Dios es el resplandor de su ser. La gloria de Dios es parte de su esencia. La gloria de Dios es su presencia, su poder, su majestad, su pureza y santidad, su soberanía, su dignidad su honra y su esplendor.

La gloria de Dios también es la aprobación, la aceptación, la complacencia de Dios hacia su Hijo.

Jesús fue glorificado por el Padre debido a su total obediencia y dependencia del Padre. Ahora nosotros necesitamos obedecer de la misma manera.

Cristo es la gloria de Dios, reflejándolo a Él desde su interior. Todo lo que Jesús hacía demostraba a Dios, su carácter, sus enseñanzas, sus actitudes, su pureza, su compasión, su poder, su autoridad, su sabiduría, su amor.

Hoy Dios quiere reflejar su gloria a través de nosotros, sus templos, sus tabernáculos.

Dios quiere mostrar su carácter, pureza, actitudes a través de nosotros. Nuestra misión es que otros le den la gloria a Dios al demostrar su imagen en todas las circunstancias por las que atravesamos.

En Isaías 43:6-7 leemos: “… trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”.

Dios nos creó para que demos honra y gloria a su nombre.

Nacemos apartados de la gloria de Dios. Sin embargo, al conocerlo como nuestro Salvador, y al tener más y más intimidad con Él, somos transformados de gloria en gloria, a la imagen de Dios.