DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Qué es lo que me satisface?

Día 14

“... y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 32:4; Salmos 45:2; 2 Corintios 12:9; Efesios 3:18-19; Colosenses 1:19; 2:3
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Nuestros pensamientos, raciocinios e intenciones se demuestran a través de nuestras palabras, acciones, actitudes. Estas últimas demuestran de qué estamos llenos. La buena noticia es que podemos vaciarnos de nosotros mismos de todo lo que somos, de todo lo que hay dentro de nuestro corazón y de nuestra mente, para darle lugar a ese hermoso regalo que Dios nos ha dado a través de Jesús, su misma naturaleza de compasión, humildad, verdad y amor.

El apóstol Juan dice que Jesús estaba lleno de gracia y verdad.

Gracia y verdad son elementos esenciales del carácter de Dios.

Dios es un Dios de gracia. Un Dios que da favores, regalos, beneficios, que busca lo mejor para sus amados. Está tan lleno de gracia, que todas sus acciones están basadas en su gracia y amor. Dios da de lo que tiene, y aún más abundantemente de lo pudiéramos imaginar.

Dios es un Dios de verdad. Él es transparente en todos sus caminos. En Él no hay ninguna falsedad ni hipocresía. Lo que Dios es, ¡eso es! No hay dobleces en Él. Todas sus palabras emiten verdad, pues esa es su esencia.

Jesucristo estaba lleno de la plenitud de Dios, por lo tanto también estaba lleno de gracia y verdad.

Él vino a demostrar la gracia y la verdad de Dios. Jesús es la verdad. Su vida entregada por cada uno de nosotros es la demostración más increíble y admirable de la gracia de Dios.

Ahora bien, Dios quiere llenarnos también de gracia y verdad, para que lo demostremos y lo reflejemos a Él dondequiera que estemos.