DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Fuentes humanas

Día 139

"En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva" (Juan 7:37-38).
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Lecturas adicionales:

    Salmo 36:9; Isaías 58:11; Ezequiel 47:1; Zacarías 14:8; Juan 4:14.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús está de pie gritando en medio de la ceremonia cuando se vertía el agua sobre el sacrificio, llamando a la gente que "si alguno tiene sed, venga a mí y beba".

Ahora presenta la forma o la condición para beber de Él, del "agua que salte para vida eterna": "El que cree en mí".

El diccionario define creer como: 1. Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. 2. Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios. 3. Pensar, juzgar, sospechar algo o estar persuadido de ello.

Para los que amamos a Jesús, creer significa colocar toda nuestra vida a su disposición. Confiar y depender completamente de Él en todo. Creer no es sólo en el plano mental. Creer en Jesús significa arriesgar mi vida en su Palabra. La fe en que Él es el Libertador, el Salvador, el Consolador, el Sustentador de todo (Colosenses 1).

Al creer, recibimos la promesa, que es un hecho: "de su interior correrán ríos de agua viva".

"Agua viva", es un manantial perenne, que no se detiene. El elemento más esencial para la vida es el agua. Se dice que hoy es el elemento más limitado y más escaso. En Jesús, no sólo tenemos un manantial, sino "ríos de agua viva". Creer en Jesús, no sólo nos satisface y nos colma de bendiciones, sino que también nos hace agentes de Él. Nos convertimos en fuentes humanas, en canales por los que fluyen los ríos de agua viva que nunca se agotan. Esta agua brota de lo más profundo de nuestro corazón para la salvación, bendición y vida eterna para todo aquel que quiera tomarla.