DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Confundidos?

Día 135

“Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para matarle? Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?” (Juan 7:25-26).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Isaías 53:5; 9:6; Daniel 7:13-14; Zacarías 9:9; Mateo 16:13-16; 27:11; Lucas 1:69; 2:10-11.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

La palabra Cristo significa Libertador. En el Antiguo Testamento se conocía como Mesías. Dios prometió un Libertador para su pueblo. Un Rey que los libertaría de TODO, del sufrimiento, del yugo de la esclavitud, de la injusticia, de la pobreza, de las ansiedades personales. ¡Era alguien esperado y buscado!

La pregunta de Juan 7:26 es muy pertinente hoy: "¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?"

¿Quién es Jesús? Las personas saben mucho de religión, doctrinas, dogmas, ritos y tradiciones, pero hasta que no conozcan personalmente a Jesús; hasta que conozcan cuál es el propósito para el que vino; hasta que no les haya sido revelado por el Espíritu Santo quién es Él, todo será sólo religión.Lo que necesitamos es una relación con nuestro Salvador.

Hoy debemos personalizar esta pregunta: "¿Hemos reconocido en verdad que Jesús es nuestro Libertador?"

Responder "sí" significa que: (1) Hemos reconocido que somos pecadores y que por fe aceptamos que Él nos libró por medio de su muerte en la cruz y nos ha hecho nuevas criaturas; (2) que estamos agradecidos por tan grande liberación por lo que le adoramos en agradecimiento y consagramos a Él nuestras vidas para servirle; (3) que estamos dispuestos a seguirlo a dónde Él nos lleve.

Hoy sabemos quién es Él, sólo nos queda seguirlo, conocerlo y adorarlo. El resultado será una vida plena, con propósito, y más que nada, una vida de esperanza sabiendo que al servirle ayudaremos a otros a tener vida y vida en abundancia.