DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Error fatal, (¿o pecado fatal?)

Día 133

"El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia" (Juan 7:18).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Isaías 9:7; Juan 3: 14-15,30 .
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

La palabra "propia" se repite dos veces en las primeras nueve palabras del versículo. Este es el error más común que existe entre nosotros como seres humanos. Nacemos con el "ego" alterado, exaltado, y buscando siempre lo propio, sobresalir, hacernos notorios, demostrar que somos más que otros.

Este es un mal heredado con el que nacemos. Los teólogos lo llaman el "pecado original". Nacemos "entronizados" como "reyecitos" de nuestro reinito. Allí no hay cabida para nadie más sino para MÍ.

"Por su propia cuenta, su propia gloria busca". El resultado será el contraste de lo que se menciona en Juan 7:18 que tal persona no es verdadera, y en ella hay injusticia.

Dios nos creó con un único propósito, buscar la gloria de Dios. Jesús dice que Él "busca la gloria del que le envió". Todas sus acciones eran con ese fin, por eso demostró que "es verdadero" y que "no hay en él injusticia". Jesús demostró que todo lo que hacía era para la gloria de Dios. Él nos llama a "buscar "primeramente el reino de Dios y su justicia".

¿Cómo puedo glorificar a Dios? En 2 Corintios 5:15 leemos: “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

Necesitamos reflexionar hacia dónde vamos. En 2 Corintios 5:19 dice: “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”.

Glorifiquemos a Dios, muriendo a nuestro ego, viviendo para agradarle a Él y reconciliando a otros con Él.