DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Discípulos sin electricidad

Día 128

"No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas" (Juan 7:7).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 4:16; Lucas 11:35; Juan 1:5; 12:46; 16:8; Santiago 4:4.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Una de las características de los discípulos es que somos luz y sal de la tierra. Dondequiera que estamos traemos luz. No nos referimos al fenómeno físico, sino a la luz espiritual que resplandece en las tinieblas.

Brillamos en la oscuridad del mundo. Nuestra conducta, nuestras palabras, nuestras acciones muestran las tinieblas en el mundo, y en otros. Y esto trae convicción de pecado. Si la persona está lista para seguir a Jesús, se arrepiente y comienza una nueva vida, pero si no quiere abandonar el pecado, muchas veces comienzan a aborrecernos.

Cuando decimos "NO" al pecado enfrente de nuestros familiares, amigos, trabajadores, traemos luz. Muchas veces sin decirles que lo que hacen es pecado, nuestro testimonio, les trae convicción de pecado. Esto también produce una reacción en contra nuestra.

Jesús claramente es la "luz del mundo". Su presencia en nosotros, y a través de nosotros nos convierte en "luz del mundo" y "sal del mundo".

La Biblia dice que cuando venga el Espíritu Santo convencerá al mundo de pecado. Una de las maneras de convencer al mundo de pecado es a través de los creyentes. Nos convertimos en sus testigos.

La consecuencia de ser testigos es la salvación de muchos. El testimonio debe ir acompañado de oración para que sea Él quien convenza, no nosotros. Por otro lado, el testimonio también trae persecución en todos los niveles: Hogar, familia, compañeros de trabajo, gobiernos, etc. "mas a mí [Jesús] me aborrece [el mundo], porque yo testifico de él, que sus obras son malas"